“LA CONFIANZA NO DEBE CONFIARNOS”

A MICRÓFONO CERRADO, opinión

01 junio, 2021

La semana pasada ya el BBVA nos traía buena nuevas en cuanto a una cuasi inmediata recuperación económica de la crisis económica derivada de una pandemia, que no obstante está lejos de haber dicho su última palabra. Según el estudio del BBVA, la actividad en Murcia podría crecer un 5,5% en 2021 y un 6,5% en 2022. De confirmarse estos pronósticos, el PIB regional, al final del próximo año, se situaría casi un punto y medio por encima del nivel de 2019. Y la economía murciana crearía unos 36.000 nuevos empleos entre el final de 2019 y el de 2022.

Esta semana ha comenzado bajo similares perspectivas; el turno le ha correspondido a la Cámara de Comercio de Murcia, que nos ha aportado por fin un halagueño Indicador de Confianza Empresarial. De este modo, su célebre ICE recupera el signo positivo, y alcanza los tres puntos en el segundo trimestre de este año. Se trata de un cambio de tendencia y una vuelta al signo positivo tras cuatro trimestres de cifras en negativo. Tanto es así que, si echáramos la vista atrás, comprobaríamos la profundidad de la sima de dónde empezamos a emerger.  Porque, incluso en el primer trimestre del año, el ICE todavía se situaba en el -14,5, el segundo registro con el descenso más acusado después del histórico batacazo del -39,4 de hace un año, justo cuando la crisis del coronavirus se hallaba en su apogeo.

La Cámara ha encuestado a unas 200 empresas de la Región, y ha valorado los resultados obtenidos durante el primer trimestre del año y sus previsiones de cara al segundo sobre los principales parámetros de la actividad empresarial. Y, sorprendentemente, “todos los datos son positivos”, destacó este lunes el presidente de la Cámara, Miguel López Abad. “Son noticias muy agradables de dar tras más de un año de datos negativos”, subrayó.

López Abad considera que la vacunación, la bajada de mortalidad y de afectados por el virus y la relajación de las medidas preventivas de salud son las principales causas de este repunte. Así un 27% de los empresarios estiman que la cifra de negocio aumentará en este trimestre,

En cuanto a los exportadores, un 14% asegura haber incrementado sus ventas en el exterior en el primer trimestre y un 19,4% cree que estas crecerán hasta la mitad del año.

Al parecer,  la recuperación ha venido para quedarse. Señala, asimismo, López Abad que “entre los ciudadanos hay una evidente aspiración a recuperar la normalidad en sus vidas, lo que supone un estímulo al consumo y a la actividad empresarial”. Sin embargo, esta visión optimista de la economía expresada en el Indicador de Confianza de la Cámara de Comercio, lo es en menor medida en lo que se refiere a la creación de empleo. Factores como la ‘contra-reforma laboral’ o las subidas de impuestos podrían frenar la contratación.

Ante esta coyuntura, el presidente de la Cámara de Comercio advirtió de que no es el momento adecuado para una subida de impuestos ni mucho menos para derogar la reforma laboral. López Abad aboga, como abogamos humildemente desde esta tribuna de las ondas, por reforzar las medidas de estímulo económico, cuando ya se vislumbran en el horizonte los eufónicos fondos europeos Next Generation, que esperemos sean pronto una realidad más que un deseo.

Pero de esos 140 mil millones, ¿cuántos arribarán a nuestros lares regionales? ¿Qué atractivos proyectos estamos preparando para conseguirlos? ¿Desaprovecharemos esta gran oportunidad histórica?  Al margen de indicadores favorables, que empiezan a proliferar en torno a nuestra Región, nos jugamos el ser o no ser en el reparto de los fondos de la llamada Próxima Generación.

Mas ya empiezan a sonar los tambores de guerra, que pueden dejar pequeña, la del agua. Ser o no ser,  “To be or not to be next generation”,  he ahí la cuestión, a la que ni el mismísmo Hamlet sabría dar respuesta. Aunque parezca asombroso (y resulte humillante), en este país (y también en esta Región), somos capaces de quedarnos anclados en los agostados fondos de generaciones pasadas.