LA POBREZA, EL MONTE DE TODOS

LA POBREZA, EL MONTE DE TODOS

LA POBREZA, EL MONTE DE TODOS

21 octubre, 2021

Hace no demasiadas fechas nos dejaba un enorme poeta murciano, que nos hizo descubrir en sus versos universos inusitados; permítanme que, para abrir este micrófono callado, emplee palabras suyas, que nos ayudarán a sobrellevar la tensión de esta jornada y de las venideras. Diré, como decía el maestro Francisco Sánchez Bautista, que mi corazón se va consolidando como los fósiles. Un día será monte de todos…

Aunque, en realidad, no sé si en ese monte de todos cabremos todos. El último informe sobre ‘El estado de la pobreza en España’, de la red europea EAPN me hace dudarlo, y me sobrecoge el alma. Este documento revela la existencia de unas 169.000 personas en la Región que subsisten con menos de 281 euros al mes. De este infausto modo, en la ciudad murciana llamada Pobreza Severa, se hacinan casi 170 mil habitantes.

Asimismo, el informe de la red EAPN señala que una de cada diez personas en la Región de Murcia no puede disponer de un ordenador personal. El 8 % no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días. Un 13% no puede mantener la vivienda con una temperatura adecuada. El 43% no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos. Y un 45% no puede ir de vacaciones al menos una semana al año.

Semejantes datos demuestran que la pandemia, una vez más, se ha cebado con los más vulnerables, y que la recuperación económica para ellos está muy lejana. ¿Hasta qué punto nuestra inacción también es culpable? Cuando un aspirante a ‘Fígaro’ se topa de bruces con la pobreza en su tierra querida, el corazón le flaquea, y ya no es ni monte de uno mismo…

LA POBREZA, EL MONTE DE TODOS

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

14 octubre, 2021

Los Presupuestos Generales del Estado contemplan una inversión en la Región de Murcia de 723 millones de euros, que nos sitúa entre las primeras comunidades que más dinero recibirán del Gobierno central. Este presupuesto para nuestra Región supone casi 98 millones más de los que consignaba el presupuesto de 2021.

Por arte de magia financiera, semejante incremento nos consagra como la quinta autonomía con más inversión del Estado, con un aumento de más del 15% respecto al ejercicio pasado. La Región consigue, así, un 5,6% de la cifra total de inversiones que el Gobierno reparte con matemática generosidad entre las regiones de esta España dividida; un porcentaje superior al peso específico que nuestra Comunidad tiene en el conjunto de España tanto en población (3,2%) como en Producto Interior Bruto (2,6%). De esta suerte, Murcia es la primera autonomía en inversión por habitante, con 477 euros, muy por encima de los 266 de la media. Frótense los ojos, primeros en inversión por habitante. Aunque no es oro todo lo que reluce…


Hipólito Martínez, director y presentador del programa

En política económica, como en el embrujo de la prestidigitación, hay trucos y golpes de efecto. También los prestidigitadores hacen números; en uno de sus más clásicos, se sacan conejos de la chistera.  En este millonario presupuesto, el conejo adquiere forma de submarino; porque, buena parte del mismo, la acapara la ejecución de la serie S-80 de submarinos para la Armada en el astillero de Navantia en Cartagena.

En efecto, en 2022, la inversión crece de manera muy notoria, pero hay que agradecérselo fundamentalmente al submarino amarillo de nuestra esperanza. Por contra, en los Presupuestos del Estado brillan por su ausencia las turbias aguas del Mar Menor. En un primer momento, ni siquiera el Ministerio para la Transición Ecológica se dignó explicar si se utilizarían ayudas europeas para nuestra albufera enferma, como ya se había asegurado el año pasado. Ante el revuelo suscitado por tamaño olvido, la Ministra aclaró (es un decir) que se invertirán doscientos millones. Empero, no hay partida consignada en los PGE

En suma, la Región de Murcia parece salir favorecida en el reparto de las inversiones recogidas en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado; no obstante, hay olvidos que claman al cielo. ¿Dónde está el Mar Menor? ¿Cómo no figura ni una partida, ni siquiera una mención expresa en los presupuestos de la nación?

He aquí la insoportable levedad de un presupuesto que aparentemente nos trata bien, aunque no nos trate nada bien en asuntos de tan vital trascendencia como el Mar Menor.  A este ritmo, entre competentes e incompetentes, el desastre medioambiental no tendrá remedio.

AUTONOMÍAS, TUYAS Y DE TODOS

AUTONOMÍAS, TUYAS Y DE TODOS

AUTONOMÍAS, TUYAS Y DE TODOS

14 octubre, 2021

Una de las grandes novedades, si no la mayor, de la Transición fue el alumbramiento del llamado Estado de las autonomías, que en la práctica ha derivado en una descentralización y autogobierno similares a los de un Estado federal, aunque no se llame así. Después de los lógicos sobresaltos que tuvo su parto, porque se trataba de algo nuevo e inédito como fórmula política de vertebración territorial, ya llevamos muchos años acostumbrados a ellas. Vamos, que son como de la familia. Y como en toda familia también hay rencillas, desavenencias, que si el cuñado, que si la suegra, que si el coche, y así sucesivamente.

Toda comunidad autónoma, y tenemos diecisiete (bueno, Navarra es comunidad foral propiamente hablando, pero dejémonos de tecnicismos); toda comunidad autónoma, decía, necesita como agua de mayo financiación para poder desarrollar las crecientes competencias que con el tiempo han ido adquiriendo. Y aquí no hay ideología que valgan, como acaba de mostrar el presidente gallego Núñez Feijoo al convocar una reunión de los presidentes de ocho comunidades para tratar el eterno tema de la financiación autonómica. Cunde la sospecha, más que plausible a tenor de las alianzas políticas que sostienen el gobierno de Pedro Sánchez, de que Cataluña reciba un trato de favor, y algunos están por dar la batalla.

Si uno mira hacia atrás en el tiempo, es cierto que Cataluña ha conseguido, gracias a sus negociaciones bilaterales con los gobiernos de turno, tanto socialistas como populares, ventajas de las que luego también se aprovecharon las demás comunidades. Pero es sabido que a los presidentes catalanes no les ha gustado mucho eso del “café para todos” y prefieren el “café solo”. Si a ello se añade que, en los últimos años, los gobiernos catalanes han actuado, según dice el presidente gallego, “como un jugador que no acata, además, el reglamento”, la controversia está servida.

La Constitución solo abrió el melón de la configuración autonómica pero no cerró el sistema, que sigue preso de las conveniencias políticas de unos y de otros. Y nadie parece querer cerrar ese melón porque sería tachado de retrógrado e insolidario con las demás comunidades e incluso con la idea de la España plural misma. No hablo ya de la “multinivel”, último invento metafórico salido de Moncloa para intentar disfrazar el distinto rasero con que trata a unas u otras comunidades. Es un bucle infinito que habremos de conllevar hasta el día del juicio final, el de estas autonomías, tuyas y de todos, mal que nos pese.

AUTONOMÍAS, TUYAS Y DE TODOS

GIGANTES CON PIES DE BARRO

GIGANTES CON PIES DE BARRO

7 octubre, 2021

¡Que levante la mano quien no se vio afectado hace tres días por el apagón global de WhattsApp, Facebook e Instagram! Quizás los que peinamos canas y no nos hallamos, a Dios gracias, tan pendientes de estos instrumentos, podemos decir que pasamos una tarde-noche bastante plácida. Si alguien tenía algo importante que decirnos, ahí estaba el teléfono o el correo electrónico, que hoy parecen herramientas antediluvianas en comparación con la instantaneidad y velocidad de los mencionados, de los que están viniendo y de los que vendrán. La comunicación es algo esencial para el ser humano. Cambian los instrumentos pero no hay que hacer tragedia si –¡oh, humana condición!– alguno de ellos falla.

Creemos vivir en una sociedad perfecta que lo tiene todo y ya. Un poco de pausa no viene mal de vez en cuando, aunque sea forzada. Los humanos sentimos la necesidad de tener todo bajo control. Todos llevamos un pequeño “amarrategui” dentro. Bien sabemos, sin embargo, aunque no lo queramos decir bien alto, que hay cosas, bastantes cosas que escapan a nuestro control. Y si no, que se lo pregunten a los pobladores de la isla de la Palma. Cuando un volcán empieza a actuar como lo que es, o sea, un volcán, solo cabe esperar a que termine de vomitar todo lo que lleva dentro. Nadie lo va a detener.

Sentirse vulnerables es tocar la realidad misma de la condición humana, sencillamente porque –se quiera o no reconocer– es la simple y llana verdad. La gran similitud entre poderosos y pobres reside en el hecho de que todos acabarán igual… y ya saben a qué me refiero. A eso le podemos llamar la vulnerabilidad máxima porque afecta a lo que nos es más preciado: la vida misma. No poder utilizar las redes sociales algún día, para algunos, puede suponer lo más parecido a la muerte porque cae sobre ellos la invisibilidad. La verdad es que accidentes como el sucedido no vienen mal de vez en cuando para que no nos creamos que somos como dioses. Hay que redescubrir la grandeza y la emoción vital que supone el “ir tirando” cada día, que no es poco. Ir tirando con lo que hay, con lo que somos, con lo que hacemos, sin preocuparnos en exceso por la falta de medios materiales porque lo importante es el fin.

Si alguno ha sufrido una crisis existencial con ocasión de este reciente apagón solo me queda recordarle que “no sólo de Internet vive el hombre” y que la interacción física, presencial es algo a lo que nunca, nunca debemos renunciar. De lo contrario, perderemos o menguaremos realidades como la amistad, que son de valor incalculable y para toda la vida. Como la que me une, sin ir más lejos, con el conductor de este programa desde hace décadas, y eso que hemos podido vernos solo de pascuas a ramos.

AUTONOMÍAS, TUYAS Y DE TODOS

ESTO ES LO QUE HAY

ESTO ES LO QUE HAY

 5 octubre, 2021

Hablaba el otro día con una amiga lobista quien, como tal, se gana la vida en estrecho contacto con diputados y senadores representando legítimamente los intereses de empresas, sectores económicos o sociedades de todo tipo a la hora de la legislación que emanan Congreso y Senado. Se quejaba del bajo nivel, y sigue bajando –me decía–, que por regla general tienen. Se les ve más interesados en “lo suyo” (entiéndase por ello las próximas elecciones que haya o el qué dirán en mi partido) que en comprender los argumentos y los hechos que se les presentan. En estos tiempos en que, al menos teóricamente, se ha enfatizado la importancia de la cultura de la escucha, no deja de resultar paradójico que los representantes del pueblo soberano no presten oídos a lo que una parte de la sociedad quiere decirles.

En frase que hace un par de semanas dijo Gerard Piqué sobre el Fútbol Club Barcelona, “esto es lo que hay”. O traducido al lenguaje político: esto es lo que hemos votado… quizás porque no nos han ofrecido otra cosa (recuerden que votamos listas, no personas). De aquellos que han recibido el mandato popular de representar a los ciudadanos-electores se debía esperar, como mínimo, una actitud de apertura al mundo real que les rodea. Cierto que las generalizaciones son injustas y no cabe meter a todos en el mismo saco, pero me fío de mi amiga con esa larga y dilatada experiencia, que no sale de su asombro. “¡Es que solo están pensado en lo suyo!”, me recalcaba frustrada.

Vivir en política no debería significar vivir de la política como con cierta frecuencia ocurre. A la crisis de credibilidad que arrastran los políticos no le viene nada bien el espectáculo de la mañana de los miércoles en el hemiciclo del Congreso: las sesiones de control al gobierno en las que sobrevuelan flechas del uno a otro lado, mientras sueltan venablos los líderes de este y de aquel partido, sin apenas excepción. Todos van buscando su titular en los medios, su frase más ingeniosa que luego se haga viral o se comente en las tertulias de la radio y la televisión, el KO técnico del rival acorralado entre las cuerdas. Y así, miércoles tras miércoles, se echa carnaza que los medios devoran pero que a los ciudadanos muchas veces deja fríos porque parece que prevalece la destrucción sobre la crítica constructiva y propositiva. Y es que están a lo suyo…

En los tiempos de la política-espectáculo en los que vivimos, este es el pan nuestro de cada día. En política, es legítimo tratar de ganar terreno al oponente pero hay formas y formas. Y parece que no hay forma de que se den cuenta de la vergüenza ajena que a menudo provocan.

LA POBREZA, EL MONTE DE TODOS

EL AUTOGIRO DE LA HISTORIA

EL AUTOGIRO DE LA HISTORIA

14 junio, 2021

Hay historias con hache mayúscula. La del aeropuerto de Corvera tiene intrigas para llenar más de una decena de voluminosos tomos de la enciclopedia Espasa del dislate; el aeropuerto que no iba a costar un euro (y por desgracia así fue) ahora nos va a costar un pleito más: un pleito aberrante, el del nombre. Y si me apuran también el de los 8 apellidos murcianos. Una estrafalaria astracanada que nos ha de granjear una nueva e inmerecida mala imagen a nivel nacional e internacional. A este aeropuerto nuestro, todo le sale al revés. Y las vueltas que aún dará el autogiro del disparate hispánico. 

El consejero de Presidencia, Marcos Ortuño, anunciaba la semana pasada que el Ejecutivo regional llevaría a los tribunales al Gobierno de España con un recurso por la vía judicial administrativa ya que, entienden, el Gobierno central basa su rechazo al cambio de nombre del Aeropuerto de Corvera en un «informe ideológico», redactado por un historiador de cuyo nombre muchos ya no quieren acordarse.

En este sentido, surgen numerosas dudas. Como les decía el otro día, a veces la memoria, con ley o sin ley, se vuelve histérica. ¿Por qué el Gobierno rechaza el nombre de Juan de la Cierva para nuestro aeropuerto internacional?, ¿qué otra personalidad ha podido acaparar más méritos que él en el campo de la aeronáutica para que se le honre y recuerde en un aeródromo? Hasta hoy la figura de Juan de la Cierva, no implicaba rechazo alguno; ¿a qué viene ahora mirarse el ombligo?

En la Región y en España entera, en más de 80 años, nadie había puesto en tela de juicio al inventor Juan de la Cierva. Al contrario, proliferan las calles, becas, premios, colegios e institutos que llevan su nombre por toda la geografía nacional y nadie ha sentido vergüenza, ni el más mínimo pudor. ¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué precisamente ahora?

La historia no es una ciencia exacta, nunca lo fue; ni lo podrá ser tampoco en la mal llamada sociedad de la información. En consecuencia, si afinamos la mirada, la práctica totalidad de los personajes históricos mostrarán evidentes e incluso paradójicos claroscuros. Y también los tiene el insigne Juan de la Cierva.

Una cuestión sobrevuela el cielo de Corvera: ¿Participó de la Cierva en la organización del Alzamiento? Para algunos historiadores está comprobado, otros lo discuten y lo rebaten. Pero lo que nadie pone en duda es la singular genialidad del inventor del autogiro, precedente directo del helicóptero, y de un mundo como el nuestro lleno de hélices.

De la Cierva es un ingeniero que prestigia a la Región y a España. De tal modo, en muchos años no ha habido ni un atisbo de polémica sobre su inmensa relevancia internacional. Y no lo hubiera habido ahora, si no se hubiera buscado ex profeso. Muy pocos personajes públicos superarían un examen de este rigor. No lo superaría, ni el propio Adolfo Suárez.

Extremando esta situación al más puro absurdo, se podría exigir que el aeropuerto de Barajas dejara de llevar el nombre de Adolfo Suárez por su relación con el franquismo. A sus destellos democráticos, le precedieron densas sombras en el final de la dictadura, que le llevarían a culminar su carrera en el antiguo régimen como secretario general del Movimiento.

Antes sería Gobernador Civil de Segovia en pleno franquismo (1968), procurador en las Cortes franquistas, director General de Radiodifusión y Televisión de 1969 a 1973 y presidente de la Empresa Nacional de Turismo de 1973 a 1975. Y ya, en los estertores del franquismo, durante el primer Gobierno de la Monarquía, todavía presidido por Carlos Arias Navarro, sería nombrado ministro secretario general del Movimiento, y ése era un cargo que no se le daba a cualquiera, y menos en aquellos momentos de acerba incertidumbre. Después, ya saben lo que ocurrió; la Historia haría sus juegos malabares y le convertiría en el adalid de nuestra democracia. Pero antes fue lo que fue. Ni más ni menos.

En suma, la historia tiene muchas vertientes y sus protagonistas alternan tinieblas entre periodos de luminosidad. No negamos los méritos de Suárez; pero sin duda De la Cierva los tiene en grado sumo, y nadie se los debe hurtar; está a la altura de los más grandes inventores, como nuestro Isaac Peral. Al submarino, reciente y solemnemente botado, al menos le han puesto el nombre de Peral sin mayores sarpullidos; y por fortuna, nadie ha sacado ningún informe en contra. (Al menos hasta este ‘ahora’ tan volátil como incierto). Con la descomunal concatenación de problemas que asolan esta tierra de María, nos buscamos uno que no teníamos…

Sin embargo, al parecer esto no se iba a parar aquí. Se barruntaban más cambios en denominaciones muy llamativas. Así el Ministerio de Ciencia la semana pasada anunciaba oficialmente que los Premios Nacionales de Investigación dejarían de lucir nombres de científicos e investigadores tan indiscutibles como Ramón y Cajal o el propio Juan de la Cierva.

Empero, de humanos sabios es rectificar: finalmente el Ministerio mantendrá los nombres de científicos en los premios de investigación. Mas es una rectificación con sordina; ante la avalancha de las críticas recibidas desde la Comunidad Universitaria y del ámbito de la Ciencia en general, aparentemente dan su brazo a torcer, aunque todavía no se asegura si Juan de la Cierva o Ramón y Cajal conservarán sus nombres en estos galardones.

¿Nos estamos volviendo locos?, ¿o sencillamente imbéciles? Tal vez sea un problema de altura, de mal de altura; quizá el autogiro de De la Cierva haya subido demasiado alto para tantas bajezas humanas, que se arrastran por el barro mientras creen que vuelan.