ASESINANDOEL MAR QUE ALEGRÓ NUESTRA INFANCIA

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Nuestro Mar Menor ya tiene quien le escriba, y que hable incluso por él. Sin embargo, lo que digan en su nombre, no ha de cambiar su agónica situación ni un ápice… Como bien sabíamos lo que imperiosamente necesitaba nuestro Mar Menor era un comité de seguimiento. Porque seguir lo que se dice seguir, no se le ha seguido ni de cerca ni de lejos durante décadas de pecaminosa dejadez. En consecuencia, en el ejercicio de sus funciones de seguimiento, estricto y minucioso, el portavoz del ínclito comité vaticinaba, días atrás, que ‘a mejor no vamos a ir’, lo que resulta una evidencia desoladora al alcance de cualquiera; semejante dictamen viene a coincidir con su opinión y la mía, y con la de cientos de miles. Para eso, no hacía falta comité alguno. A mejor no vamos, sino a todo lo contrario.

¿De qué le servirá a nuestro pequeño inmenso mar su tan ansiada personalidad jurídica?, me pregunto angustiado y también frustrado. ¿Y la ley regional del Mar Menor de que está sirviendo?, ¿y el plan de recuperación del Ministerio? Me temo lo mismo que usted, que al final todo quede en delicuescentes cantos al sol para acallar conciencias.

Y conciencias que acallar hay demasiadas. Por ejemplo, muchos de los que respaldaron la pionera ILP en pro de la personalidad jurídica de nuestra laguna moribunda en el Congreso, son los mismos que han mirado reiteradamente el dedo que apuntaba a la luna, en vez de a la luna sangrienta que se reflejaba y se refleja en nuestro mar olvidado y pequeño. Siempre es más gozoso mirarse uno mismo el dedo o el ombligo que meterse en aguas cenagosas. ¿Y qué decir de los que ni siquiera la apoyaron?

Sería injusto que centráramos nuestras doloridas quejas en los políticos, que Dios y nosotros mismos nos hemos dado, sin hacer un profundo examen de conciencia. Afirmar que sólo han sido aquellos que actualmente nos representan los responsables de este atentado ecológico, sería reducir al mínimo el impacto de la desidia generalizada a lo largo del tiempo. Fueron muchos más, dentro y fuera de la Región, gobernase quien gobernara, quienes ocultaron la magnitud del desastre que se avecinaba. A los de ahora, les ha estallado el mar entre sus temblorosas e inútiles manos. Pero el Mar Menor se nos moría cada día antes, y se nos sigue muriendo ahora; de esta suerte, lleva medio siglo muriéndose, ya no le queda futuro, sólo pasado.

Mas la ironía llega a límites inauditos cuando un presidente, que ha ejercido como tal durante cerca de veinte años, entona su mea culpa en este pandémico y poliédrico 2022, ocho años después de dejar las mieles del gobierno, ocho. Aunque lo hizo de una manera muy sui generis en una entrevista radiofónica, y aplicando la técnica del ventilador.

El que fuera presidente del Ejecutivo regional durante 19 años (de 1995 a 2014), Ramón Luis Valcárcel, al fin reconoció su culpa por la situación en la que se halla nuestra albufera querida, pero hizo esta apostilla nada baladí: ‘Como también deberían hacerlo los gobiernos del PP y del Partido Socialista y los municipios ribereños”. Asimismo, criticó a la comunidad científica porque «no se ponen de acuerdo»; y a las organizaciones ecologistas les achacó que «descargan sus discrepancias»; únicamente le faltó añadir que todos deberíamos pedir el perdón divino por acción u omisión.

Empero también lo dio a entender, cuando declaró que el estado del Mar Menor “se nos va de las manos”. Así en plural… ¿A todos se nos ha ido las manos? Es muy probable que así haya sido y así siga siendo, ante la estolidez de unos y el empecinamiento de otros.

En la situación límite, de extrema emergencia, en que agoniza la laguna, ya no se trata de encontrar culpables sino soluciones con la máxima urgencia. Aun así, en lo que a mí respecta, asumo mi alícuota parte de responsabilidad, que se circunscribe a mi incapacidad periodística de contar con mayor clarividencia lo que se nos venía encima; tampoco yo lo supe ver en su catastrófica dimensión, lo reconozco. Sin embargo, hay responsabilidades de cariz muy diferente, y me temo que ésas no se han de asumir nunca, por mucho que se entonen primorosos panegíricos.

La razón de la sinrazón que nos ha llevado -parafraseando al maestro García Martínez- a asesinar el mar que alegró nuestra infancia, constituye el más ignoto secreto a voces. Un secreto que compartimos todos, porque (siguiendo la doctrina ramón-luisiana) a todos se nos ha ido de las manos… Lo que todavía no sabemos adónde. A la destrucción total, muy probablemente.

Como, con increíble impavidez, también sostiene el ex presidente “entre todos lo matamos y él solo se murió”. Y no le falta razón; aunque algunos lo apuñalaron con más saña que otros. Y hay quienes siguen haciéndolo; continúan clavándole en el corazón sus dagas ponzoñosas, mientras se arrojan las competencias a la cara.

VÍDEO DEL MAR MENOR ACTUALMENTE

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EMPLEO DE ABRIL, AGUA DE MAYO

EMPLEO DE ABRIL, AGUA DE MAYO

04 mayo, 2022

Necesitados como estamos de buenas noticias, alguna alegría por pequeña que sea enciende la luz de la esperanza: porque seguimos viviendo inmersos en una incertidumbre atroz, entre guerras, crisis, virus y otras turbulencias. Así la noticia del paro de abril nos llega como agua de mayo. Agua de la buena, no de la que tanto daño ha hecho a nuestro campo, en forma de granizo e incluso de tornado.

En efecto, no por esperada, la bajada del paro en abril deja de ser menos gratificante. Centrándonos en nuestra Región, hoy debemos saludar especialmente a los 2.413 parados, que han dejado de serlo, aunque ya veremos por cuanto tiempo. No cabe duda alguna que la campaña de Semana Santa ha sido el factor determinante, y los servicios el sector que ha tirado del carro del empleo, seguido por la tan maltratada agricultura.

De esta forma, El paro cae un 2,5% en nuestra Comunidad gracias a la recuperación del turismo en la campaña de Semana Santa; y con los 2.413 desempleados menos que actualmente tenemos se rompe la racha negativa del último trimestre. La cifra total de parados se queda en 93.357 personas que todavía no pueden ejercer su derecho al trabajo; ya saben que para le Epa son casi cien mil. En cualquier caso, la caída del dato regional de paro se sitúa dos décimas por debajo de la media nacional (-2,77).

En términos interanuales, el desempleo en la Región de Murcia ha caído un 21,45%, que se traduce en 25.487 parados menos. Pero el impulso de la temporada turística no ha evitado que el balance de los primeros cuatro meses del año sea negativo, con casi mil desempleados más que en diciembre de 2021, exactamente 936.

Respecto a la afiliación media a la Seguridad Social, en abril aumentó en casi cinco mil personas, 4.902 personas, un 0,79 por ciento, hasta situarse en los 628.342 afiliados, que es la cifra más alta de trabajadores alcanzada en la Región de Murcia en los registros históricos.

En consecuencia, nos felicitamos por los 2413 murcianos que han salido de las nefastas listas del paro, pero seguimos muy preocupados por ese millar que ha perdido el empleo en este cuatrimestre, y obviamente por la totalidad de los más de 93 mil parados que aún tenemos en esta atribulada región.

 Y aun con registros como los anteriores, que muestran evidentes síntomas de recuperación, nadie debería sentirse muy ufano; máxime en este escenario convulso y cambiante, repleto de incógnitas, difíciles de despejar. De esta suerte cualquier retroceso en la pandemia, el empeoramiento de la guerra de Ucrania o la prolongación de la crisis energética y otras crisis anejas amén de nuestros propios problemas regionales (que no son pocos, o si no que se lo pregunten al Mar Menor), podría implicar un serio debilitamiento de nuestro mercado laboral, y por ende un resurgir del fantasma del paro, que cual virus covidiano se niega a abandonarnos.

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EL MAESTRO

EL MAESTRO

27 abril 2022

Ya reposa en calma, en paz al fin; su sempiterna inquietud se remansa y se aquieta, aunque seguirá su generoso ímpetu palpitando entre nosotros; y continuará escribiendo incesantemente para cada uno de sus alumnos. Porque no nos dejará sin sus Zarabandas, cada vez que las releamos, las volverá a reescribir con el pulso y virtuosismo que le hicieron encontrar el camino más inefable de la libertad. Y sus escritos han de continuar exclamando con acento murciano las verdades de esta mundanal vida, y poniendo las cosas en su sitio, dejándolas claras de aquí a la eternidad.

Los sabores y sinsabores de la existencia efímera, los mil y un episodios de nuestra intrahistoria común dependen de su pluma, ahora tanto como antes. El adiós del maestro José García Martínez no nos puede privar de su voz, la más sui generis del periodismo murciano; porque su voz vibra en todos sus artículos, tan peculiares como geniales e independientes, inagotables e infinitos.

Jumillano y murciano por los cuatro costados, García Martínez es uno de los nombres señeros del periodismo regional. Fue subdirector de LA VERDAD y firmó durante casi 60 años, hasta hace sólo días, probablemente la columna periodística más longeva y lúcida de la prensa española. En ‘La Zarabanda’, dejó patente hasta el último momento su estilo, ingenioso e innovador, y su profunda y aguda mirada.

García Martínez ha marcado una época en el periodismo; ha escrito a tinta, sangre y fuego muchos de los capítulos de nuestra epopeya reciente, con su clarividencia característica, su sublime humor y su amor sincero. Amor al periodismo, amor a la verdad, amor a Murcia…

 Quiero humildemente unir mi voz a la suya incandescente, recogiendo, a continuación, algunas de sus apasionadas sentencias, vertidas en una de aquellas memorables Zarabandas que escribió para La Verdad hasta el postrer aliento de su vida. Hoy recuerdo con especial emoción La Zarabanda del sábado 21 de agosto del año pasado.  Se titulaba y se titula: “Para llorar…”

 Comenzaba de tan estremecedora manera: “Hasta mi ventana llega, en la calurosa noche, el olor a pescado muerto”. Y continuaba con desolada y arrebatadora tristeza: “–Estamos asesinando el Mar Menor que alegró nuestra infancia” (…) «Uno se pregunta con espanto por qué causa existe tan poca humanidad en las obras del hombre». –Verdaderamente, ¿a quién le importa? Se detecta fingimiento, hipocresía, golpes de pecho que resuenan como si el esternón fuera un tambor, mientras llueven metros cúbicos de lágrimas de cocodrilo.”

 A García Martínez le duele en el alma el expolio que sufre el Mar Menor; y la aflicción de tantas generaciones pretéritas y futuras, que se ahogan indefectiblemente entre sus aguas, le hace exclamar con el corazón sangrante que “solo unos pocos se atreven a proclamar la verdad”. Pero él no duda en darle voz a la insondable albufera en su lenta agonía; le hace decir lo que no se quiere escuchar, lo que siente y lo que desea:

“Así habló el pequeño mar: «Reflexionar, discernir es hacerse sospechoso».

–A capazos se han recogido peces muertos, en esta y en aquella ribera.

Así habló el pequeño mar: «Napoleón perdió a treinta mil hombres en una batalla, sin sentir por ello ningún remordimiento. Solamente mal humor…». Y añadió: «¡Calla tú también! Sepan todos, incluido este periodista infusorio, que ya no deseo nada, nada, nada… ¡Señor!»”

 Callo yo también, maestro, comparto tu angustia mas también todas y cada una de tus esperanzas. Porque bien nos enseñaste a no desfallecer, tu ánimo nunca se dio (ni se da) por vencido, y el de tus lectores tampoco. De tal suerte, tu fe seguirá moviendo montañas, incluso mares. Y hasta nuestro diminuto e inmenso Mar seguirá latiendo, mientras nos arrastre la fuerza irrefrenable de tus palabras. Que lo haga por siempre.

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PONERSE LA MASCARILLA NO ES DELITO

PONERSE LA MASCARILLA NO ES DELITO

12 abril, 2022

Afrontamos unas merecidas vacaciones con una gozosa nueva que sabe añeja; la noticia de las noticias que, en realidad, es una crónica: la crónica de una muerte anunciada, la del adiós de la mascarilla. Porque las mascarillas dejarán de ser obligatorias en interiores el 20 de abril, aunque el coronavirus no se haya ido, que no se ha ido. Y no parece que vaya a irse. En cualquier caso, la mascarilla se mantendrá en hospitales, residencias y transporte público.

Después de dos años, algunos nos habíamos habituado a ella, y nos va a costar desprendernos de tan minúscula prenda. Nos llega precisamente ahora esta liberación, cuando ya nos habíamos acostumbrado a reconocernos con la mascarilla puesta, y que incluso nos encontrábamos más atractivos que sin ella. Si usted también es uno de los nuestros, no se preocupe; si no quiere quitársela, no será delito; nadie le detendrá por llevarla puesta, ni le impondrán ninguna multa ni sanción alguna; al menos por el momento… Nunca se sabe con un Gobierno tan voluble, y 17 pequeños gobiernitos que juegan a ser más grandes unos que otros.

Con esta inquietud latente, en nuestra tierra murciana, experimentaremos una extraña sensación; si no hay contraorden, en Murcia viviremos la efusiva paradoja de un Bando de la Huerta con mascarilla y un Entierro de la Sardina sin ella. Aunque los del Entierro probablemente se la pongan en plan de guasa.

Sin embargo, bromas las justas; todavía no está para demasiadas guasas la cosa; la covid aún circula por nuestras calles, y no tiene intención de dejar de hacerlo. La hemos gripalizado, pero a ella le da igual. Cuando recojamos la cosecha de las vacaciones, veremos hasta qué punto estamos cerca de su final; o, por el contrario, del principio de otra ola. ¿La número…? Ni se sabe, ya se ha perdido la cuenta.

Aun así, después del Bando, diremos adiós a las mascarillas. A partir del 20 de abril, su uso en interiores dejará de ser obligatorio. Con esta medida, nos liberaremos de la última gran atadura sanitaria; y España se unirá, de este modo, a otros países que lo hicieron antes como Reino Unido, Francia o Alemania. Únicamente Portugal e Italia mantienen la obligatoriedad del ‘tapabocas’ en interiores.

No obstante, la pandemia no va a decir adiós al mismo tiempo que la mascarilla. La OMS no se cansa de advertirlo. Actualmente, este organismo llama la atención sobre tres nuevas mutaciones del virus: XD, XF y XE; la última de ellas es la más preocupante. Esta mutación es una combinación de Ómicron y su sublinaje BA.2, y se estima que podría ser la más contagiosa hasta la fecha. Más contagiosa incluso que la celebérrima ‘Ómicron silenciosa’. En un reciente informe de la OMS se explica que todavía se requiere una investigación más profunda sobre las nuevas mutaciones. De momento, XE se seguirá considerando una variante de Ómicron.

Mas, aleluya, llegó a Murcia (y a España entera) la gripalización del coronavirus; y la banalización de la enfermedad nos hará libres y felices. Aleluya, las mascarillas se caerán definitivamente, aunque nada es definitivo en nuestra mundanal existencia, después de Semana Santa; que sea para bien de todos… Pero, recuerden, no es delito ponérsela.

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UN NIÑO CON UNA PISTOLA

UN NIÑO CON UNA PISTOLA

29 de marzo, 2022

Que, en esta aldea globalizada, cada vez más sufrimos todos de los mismos males, la actualidad nos lo recuerda a diario… Si hace no demasiadas fechas un adolescente mataba a su novia de sólo 17 años; hoy un niño de primaria ha acudido a clase con una pistola en su mochila, como el que va a comprar chucherías al kiosco de la esquina. Lo de menos es al final se comprobase que era de fogueo, el chaval creía que portaba un arma de fuego, un arma de verdad.

Sólo semanas atrás, en febrero, un alumno de 13 años del colegio Monteagudo de Murcia atacó en medio de una clase a su profesor por la espalda con un objeto punzante. No, no estamos en la América profunda, sino en nuestra Murcia del alma. Noticias de esta clase constituyen una llamada de atención para esta sociedad nuestra en la que todo es lo mismo y casi todo da igual.

Así, por ejemplo, que profesores, médicos y enfermeros sean amenazados un día sí y otro también, nos parece una nadería. Que nuestros jóvenes se acosen y maltraten, casi ni lo apreciamos, si no ocurre una desgracia desproporcionada, de esas que tanto gustan a cierta prensa. Como aquella que relataba la escalofriante matanza de Elche que protagonizo un chaval de apenas 15 años que asesinó a sus padres y hermano sin sentir el más mínimo remordimiento. Vivimos como vivimos y nos pasa lo que nos pasa…Y nada es casualidad.

Ojo avizor: nuestros jóvenes sufren nuestra desidia por tantas cosas. La educación de la juventud empieza por nosotros mismos, de nada sirve echarle la culpa al empedrado de la Administración, que la tiene, pero el primer y último culpable de la degradación moral que vivimos depende de todos y cada uno de nosotros.

Que chicos de tan corta edad sean capaces de atrocidades, nos debería sumir en el más profundo examen de conciencia. Es a los jóvenes, qué duda cabe, a quienes compete el porvenir de esta tierra nuestra, pero no les estamos dejando el futuro que se merecen. En primer lugar, porque no les entendemos ni atendemos cómo deberíamos; porque, en última instancia creemos que todo se puede comprar.

Y nuestros niños, con muchos más medios que tuvimos nosotros, los padres y abuelos de hoy, son más infelices que nosotros, mucho más. Ya apenas se les ve jugar en la calle, rara vez se les oye reír alborozadamente en las plazas, y apenas apartan la mirada de una pantalla.

Lo que oyen y ven, comparten y socializan en la red de redes es lo que luego les influye decisivamente. Un niño con una pistola en una escuela es todo un símbolo: un símbolo de nuestro tiempo, perdido en el ciberespacio. ¿Tendremos que ir en busca del tiempo perdido?

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SIGUE EL IDILIO ENTRE EL PP Y EL CEMOP

SIGUE EL IDILIO ENTRE EL PP Y EL CEMOP

22 de marzo, 2022

Después de la que ha caído, y sigue cayendo, al Partido Popular no le sientan mal las encuestas del Cemop. Y eso que el sondeo se realizó entre el 15 de febrero y el 2 de marzo, cuando se desataba una de las crisis más furibundas en el corazón del PP y para colmo estallaba la guerra en Ucrania. Pero ni con guerras internas ni externas; el PP de la Región goza de un vigor a prueba de bombas, y nunca mejor dicho. Si se celebrasen hoy elecciones el PP obtendría 19 escaños, tres más que ahora, PSOE se quedaría en quince, dos menos, Vox sacaría 8 escaños, cuatro más, Unidas Podemos tres, ahora tiene dos, y Ciudadanos desaparecería de la escena parlamentaria. ¿Ay, adónde irán los ciudadanos de ciudadanos ahora? ¿Y ‘los ex’ en qué puerto se refugiarán de la tormenta?

Mas, lo que resulta evidente de una somera lectura del último barómetro del CEMOP es que el discreto encanto del PP se mantiene inalterable. Ah eso sí, por mucho que proclamen lo contrario o pactan con Vox, o el presumible éxito les podría durar muy poco, menos que un caramelo a la puerta de un colegio (electoral, claro)

Pese al buen resultado del PP el que tiene que estar más consternado de lo habitual es López Miras, que por primera vez suspende; sin embargo, sigue siendo el más valorado con un 4, 6. Y como es tradicional, en esta y en prácticamente en la totalidad de las encuestas, todos los líderes suspenden. Sin embargo, a buen seguro, a ellos les importa bien poco. Suspenden, aunque siguen como si consiguieran matrículas de honor. Al menos, así se comportan. Y así nos va.