SIGUE EL IDILIO ENTRE EL PP Y EL CEMOP

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22 de marzo, 2022

Después de la que ha caído, y sigue cayendo, al Partido Popular no le sientan mal las encuestas del Cemop. Y eso que el sondeo se realizó entre el 15 de febrero y el 2 de marzo, cuando se desataba una de las crisis más furibundas en el corazón del PP y para colmo estallaba la guerra en Ucrania. Pero ni con guerras internas ni externas; el PP de la Región goza de un vigor a prueba de bombas, y nunca mejor dicho. Si se celebrasen hoy elecciones el PP obtendría 19 escaños, tres más que ahora, PSOE se quedaría en quince, dos menos, Vox sacaría 8 escaños, cuatro más, Unidas Podemos tres, ahora tiene dos, y Ciudadanos desaparecería de la escena parlamentaria. ¿Ay, adónde irán los ciudadanos de ciudadanos ahora? ¿Y ‘los ex’ en qué puerto se refugiarán de la tormenta?

Mas, lo que resulta evidente de una somera lectura del último barómetro del CEMOP es que el discreto encanto del PP se mantiene inalterable. Ah eso sí, por mucho que proclamen lo contrario o pactan con Vox, o el presumible éxito les podría durar muy poco, menos que un caramelo a la puerta de un colegio (electoral, claro)

Pese al buen resultado del PP el que tiene que estar más consternado de lo habitual es López Miras, que por primera vez suspende; sin embargo, sigue siendo el más valorado con un 4, 6. Y como es tradicional, en esta y en prácticamente en la totalidad de las encuestas, todos los líderes suspenden. Sin embargo, a buen seguro, a ellos les importa bien poco. Suspenden, aunque siguen como si consiguieran matrículas de honor. Al menos, así se comportan. Y así nos va.

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EL MAR MENOR YA TIENE SU COMITÉ

EL MAR MENOR YA TIENE SU COMITÉ

15 de marzo, 2022

Han sido necesarias muchas décadas, demasiadas; nuestro Mar languidecía sin remedio echando de menos la ausencia de un comité que acometiera lo que fuera menester, ante la desidia secular que había sufrido y sigue sufriendo nuestra preciosa albufera sin igual. Pero hete aquí, que la noticia de un martes de marzo del año de Nuestro Señor 2022 tiene nombre de comité: Comité de Seguimiento del Mar Menor.

¿Será por comités? ¿O por comisiones? En nuestra Región, hemos sido pródigos en tales iniciativas que iniciar probablemente inicien, mas rara vez terminan algo. Sin embargo, nuestra delicada mar carecía de un comité que velará por ella, y desconsolada lo añoraba en silencio. ¿Qué tenía nuestra mar pequeña que tan desolador aspecto lucía…? No era contaminación, no; era tristeza

Pues ya le hemos dado una alegría. Y toda Murcia celebra el advenimiento de otro flamante y primoroso comité en nuestra Región de cielos naranjas (no ha podido venir en época más propicia, entre el polvo sahariano…) Un comité que viene a preservar y salvaguardar la salud de nuestro enfermo más insigne.

Estaba claro que al Mar Menor lo que le hacía falta urgentemente era otro comité ¿Cómo no habían llegado antes a esa conclusión las ilustres testas de nuestra Comunidad? La respuesta duerme en un ángulo oscuro de sus preclaras mentes.

A los ojos de quienes saben, resultaba evidente que lo que el Mar Menor necesitaba no era diligencia, ni cuidados, ni por supuesto amor (que a los hechos me remito han brillado por su ausencia) sino ante todo un comité con acometedores que cometan y acometan todo lo acometible y por acometer que no se ha acometido ni se ha querido acometer hasta ahora. Es decir que de una putativa vez hicieran algo más que mirarse su profundo ombligo, y pronunciar vacías palabras, o arrojarse competencias a la cara.

Empero llegada es la hora del comité más deseado, que hará resurgir de sus cenizas las otrora cristalinas aguas marmenorenses; gracias a esa ave fénix en forma de comité, nuestro mar volará muy alto. Así que ya podemos dormir tranquilos, nuestra preciosa joya tan maltratada durante tanto tiempo al fin tiene que quien la cuide. Un comité que además informará puntualmente no sólo de su estado sino también de sus circunstancias. ‘Yo soy yo y mis circunstancias’, clamaba en silencio la laguna salada. Sus lamentos han sido escuchados.

Para tan alta misión, no se ha reparado en nombres de prestigio: políticos, profesores y expertos integran este incipiente organismo vivo, que se ha de reunir cada quince días y cuyo portavoz será el jefe de Pesca de la Comunidad, Emilio María Dolores. Sin duda, nada mejor que un jefe de pesca, para pescar en río revuelto o en mar sucio. De ahora en adelante, nuestra albufera lucirá como nunca tras el protector velo de su deslumbrante comité.

¿Quién lo duda? Yo, al menos, no. Confío en el porvenir de este comité (realmente soy un convencido, casi un adicto, de los comités; sin comités ni portavoces mi vida sería un erial). Por cierto, este comité está repleto de políticos, científicos y técnicos que ya han demostrado sobradamente su contrastada valía. De sus trece miembros, 6 forman parte del Ejecutivo Regional, cuatro son científicos y tres, técnicos… Trece integrantes trece, también es tentar la suerte…

Y con la que ha tenido el Mar Menor hasta ahora… En cualquier caso, con todas las cautelas del mundo, este adicto a los comités les desea a todos y cada de sus componentes la más propicia de las suertes. Que la van a necesitar.

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EL PARO SUBE, PERO YA NO PREOCUPA

EL PARO SUBE, PERO YA NO PREOCUPA

02 marzo, 2022

Entre contiendas y pandemias, y tantas incertezas, casi han pasado desapercibidos (o al menos inadvertidos) los datos del paro de febrero, un mes tradicionalmente malo para el empleo; y este febrero no ha sido tampoco especialmente bueno, al menos en nuestra Comunidad. Porque el paro aumenta en la Región durante febrero en 1.205 desempleados más. Y como era de esperar, el sector servicios ha sido el más afectado, con 1.022 parados más que en enero.

De tal suerte, en nuestra comunidad hay un total de 94.816 desempleados, un 1,29% más en términos relativos. El segundo mayor aumento de paro por comunidades; pero, aun así, esos casi 95 mil murcianos en paro suponen la cifra de parados más baja en un mes de febrero desde 2008

Sin embargo, a nivel nacional, en febrero se ha registrado una disminución del paro, mínima, aunque disminución al fin y al cabo: 11.394 parados menos que en el mes anterior, lo que significa que tenemos en España un total de 3.111.684 desempleados.

Más de tres millones de españoles siguen sin poder ejercer su derecho al trabajo, un número ingente, un guarismo que se antoja ciclópeo, una carga insoportable. Máxime teniendo en cuenta la inminente y escalofriante crisis de una guerra que, en el mejor de los casos, acabará por estremecer los cimientos todos de nuestra economía, y puede reducir a nada la recuperación económica, todavía incipiente y débil. ¿Y el covid? El covid sigue matando, aunque ya no es noticia; lo será cuando vuelva a afectar a nuestros bolsillos.

A nivel interanual, el balance es claramente positivo: el desempleo experimentó un descenso de 28.514 personas y del 23,12 por ciento en términos relativos, un punto más que el registro de España. Y los datos de afiliación a la seguridad social asimismo han seguido incrementándose: 4.767 cotizantes más que en enero, un 0,78 por ciento, duplicando la media nacional, y en el último año se han creado 25.488 empleos

En resumen, el balance de febrero en la Región se resume en estos dos datos: 1.205 parados más y 4.767 afiliados más a la S. Social. Sube el paro, pero sube también la afiliación a la Seguridad Social.

El balance interanual, en cambio, es mucho más positivo: en los últimos doce mesesnuestra comunidad creó más de 25 mil empleos y el paro bajó en más de 28 mil personas. El balance es nítidamente esperanzador. Ahora bien, se avecinan bíblicas tempestades allende nuestras fronteras, donde el paro es el menor de los problemas; porque en vez de buscar trabajo, se busca salvar la vida; y se lucha por recuperar la libertad.

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VIENTOS DE GUERRA

VIENTOS DE GUERRA

24 febrero, 2022

Si estuviéramos en marzo, le echaríamos la culpa a los malvados idus; pero no tenemos ni ese vano consuelo. Una vez más un tirano vuelve a amenazar el orden mundial, si es que ese orden existía, como ha ocurrido cíclicamente en nuestra historia, escrita en rojos caracteres en muchos de sus capítulos. Vuelven a soplar, de nuevo, terribles vientos de guerra; a modo de caballos alados, azotan desbocados la endeble paz mundial.

A partir de este histórico 24 de febrero, cuando ha comenzado la invasión de Ucrania por parte del ejército de Putin, se ha estremecido el corazón entero de este planeta global tan ínfimo e indefenso; tan en peligro, como en otro tiempo, como siempre, por la demencia de endiosados líderes de crueles miras. Una vez más, estamos condenados a repetir nuestro sangriento pasado. ¡Es la guerra! Sí, es la guerra… de momento guerra ruso/ucraniana, mas podría ser la antesala de la III Guerra Mundial.

Porque en nuestra antigua Europa, no aprendemos. Dicen que no hay dos sin tres. Y también se dice que a la tercera va la vencida… Estos malditos refranes adquieren tintes dramáticos hoy. Porque evidentemente, si estallara (Dios no lo quiera) la tercera contienda mundial, muy probablemente sería la definitiva. Ya no habría más… Al final una de las dos grandes potencias (si no ambas al unísono) acabarían pulsando el botón nuclear… Lamentablemente no se trata de ciencia ficción: es una inquietante posibilidad, tan real como la fría y desafiante mirada de Putin.

En nuestro querido suelo europeo, tantas veces ensangrentado, cada cierto tiempo necesitamos una guerra, después de la de los Balcanes, parecía que la echábamos de menos en el viejo continente. Pues ya la tenemos, tenemos lo que nos merecemos, por acción u omisión tropezamos una y otra vez más en la misma y cainita piedra.

Cien mil ucranianos viven en tierra española y casi 8 mil ucranianos residen en la Región de Murcia. Ellos (todos y cada uno) han sido invadidos, también nosotros. No basta con expresar nuestra solidaridad con el pueblo ucraniano, hay que detener esta guerra de inmediato, antes de que sea demasiado tarde. Por desgracia, horas pasadas, no tan remotas, nos recuerdan las pavorosas consecuencias de no actuar a tiempo.

Uno mi voz a la de cientos de millones que claman que las armas callen, se silencien los cañones y hable la paz, si es que aún le queda aliento. Parafraseando a Blas de Otero, ‘en defensa del reino del hombre y su justicia, pido la paz y la palabra’.

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UN INVENTO IDEOLÓGICO QUE ASESINA

UN INVENTO IDEOLÓGICO QUE ASESINA

10 febrero, 2022

Aún seguimos conmocionados por el crimen de Totana. Y seguimos preguntándonos por qué, pero también cómo: ¿cómo es posible que a tan temprana edad se reproduzcan los más desalmados patrones de conducta? ¿Y por qué todavía muchos jóvenes siguen creyendo que la violencia de género es poco menos que un invento?

¿Por qué uno de cada cinco chicos cree que la violencia de género no existe? Esa es la pregunta más sangrante que nos podemos formular hoy cuando aún está caliente el asesinato de una chica de solo 17 años en Totana a manos de su expareja también muy joven (19 años).

Aunque les parezca inconcebible, el porcentaje de muchachos (de 15 a 29 años) que niega la violencia de género o le resta importancia sigue creciendo. Como sigue aumentando el número de los que creen que es “un invento ideológico”. El 20 por ciento de nuestra juventud masculina así lo afirma, o al menos así se refleja en el barómetro ‘Juventud y Género. Identidades, representaciones y experiencias en una realidad social compleja’, elaborado por el prestigioso Centro Reina Sofía.

Que el 20 % de nuestros chicos crea que esta lacra es una fantasía ideológica, debe llevarnos a una profunda reflexión. Y con ser horrible el dato anterior, éste lo empeora: en 2017 era el 10%; en 2019, este porcentaje ya subía al 12%. Y ahora hemos incrementado ese registro en 8 puntos más que hace solo dos años. Así que no sería muy aventurado pensar que el 20 por ciento de hoy, puede quedarse pequeño mañana. Si no atajamos el problema de raíz.

Desgraciadamente en la Región, la primera víctima de violencia de género de este año no se ha hecho esperar. Con el asesinato de esta chica de 17 años, ya son 14 las menores víctimas directas de la violencia machista en España desde 2003.  Ni que decir tiene, que ninguna de ellas ha sido asesinada imaginariamente, aunque ninguna de ellas ha podido sobrevivir a tan malvado ‘invento ideológico’. Si fijamos el foco en el último año comprobaremos una evidencia terriblemente significativa: se ha duplicado el número de menores asesinadas por violencia machista (de 3 en 2020, a 6 en 2021); asimismo, una treintena de niños se han quedado huérfanos de madre por este ‘invento ideológico’ en el pasado año. Y otro tanto ocurrirá, a buen seguro, en 2022.

Mas nuestros jóvenes siguen sin verlo, para muchos de ellos no existe siquiera tal violencia. Y si ella no es real, tampoco lo son sus víctimas. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Empero, ¿qué porvenir le aguarda a un país con tantos jóvenes que no quieren ver?  Jóvenes teóricamente formados con todo el confort de nuestro tiempo se empeñan en no ver, y siguen admitiendo con pavorosa naturalidad una superioridad masculina contra natura. Aunque para ellos sea lo más natural, un día más en el instituto o en la facultad.

 ¿Qué valores han recibido de sus padres esos jóvenes cegados por su propia necedad?, ¿qué transmitirán ellos a sus hijos? ¿Y qué educación les hemos dado entre todos en esta sociedad tan globalizada como impersonal? Estremece pensar en que ese 20 por ciento de negacionistas acabe siendo mayoritario en un hipotético futuro, no tan lejano; y no tan hipotético. Si esa simiente prende entre nuestros adolescentes, la llama será incontenible.

En esta edición profundizaremos sobre este gravísimo asunto. Al mismo tiempo, como es habitual, recogeremos los grandes titulares de esta jornada, que aún viene empañada por el crimen de Totana.

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LA PAZ Y LA PALABRA

LA PAZ Y LA PALABRA

1 febrero, 2022

A través de este micrófono cerrado, me veo en la obligación de rememorar con ustedes unas imágenes que deberían avergonzarnos profundamente a todos, sin distinción. Las televisiones nos han vuelto a poner en la picota. Una tierra solidaria y generosa como la nuestra sufre en carne viva un escarnio, que no merece por accidentes, como éste, no tan accidentales.

Mas el altercado de Lorca, que ha dado la vuelta al mundo de los telediarios y al de las redes sociales todas, también quedará impreso en nuestra memoria colectiva durante mucho tiempo. No es fácil olvidar la saña de esa treintena de personas empujando a los agentes de la policía, al grito de gandules y otros epítetos de peor ralea; aquella caterva representaba a su modo una grotesca versión del asalto al Capitolio washingtoniano, un modelo a seguir para ellos, el ‘modus operandi’ más digno de ser imitado. Y lo imitaron. Y como aquellos energúmenos de la capital estadounidense, también aquí se profirieron amenazas del tipo ¡vamos a quemar el edificio! Pero entre el original y la copia, siempre el original…

La sombra del Trumpismo es demasiado alargada; aunque ¿qué pinta Trump y sus trumpazos por estos lares? La tentación de los populismos de hacerse oír por cualquier medio y a cualquier costa, también está en nuestra tierra. Y lo que ocurrió este lunes constituye una prueba evidente.

Mírese como se mire, lo que sucedió en Lorca no es en absoluto un asunto menor, por mucho que ahora en algún sector se le quiera restar importancia, sino todo lo contrario; es un síntoma de una enfermedad que hay que atajar de raíz, para evitar que el virus de la violencia circule libremente entre nosotros. Tomar por la fuerza la sede de la soberanía popular, el pleno de un ayuntamiento constituye la máxima expresión de ella, no denota sino furia y sinrazón… Porque la furia indefectiblemente no entiende de razones, ni tampoco atiende a ellas.

Las reivindicaciones que se dicen defender con este tipo de algaradas quedan en segundo plano. Sin entrar a valorar tales reivindicaciones, hay que poner el dedo en la llaga de la ira de unos ciudadanos que querían tomarse la justicia (o lo que ellos entienden como justicia) por su mano. Sin embargo, no hay causa alguna, por justa que pudiera parecer, que justifique un ataque de cólera tan desmedido que, si bien no pasó de un bochornoso alboroto, recuerda momentos de nuestra historia, que creíamos haber superado definitivamente.

 Hemos tardado demasiadas décadas en consolidar nuestra democracia como para poner en riesgo nuestra convivencia con ejemplos tan poco edificantes (y tan televisados) como el del lunes; no se puedan tolerar actitudes de esta índole que podrían tener un efecto multiplicador en extremo peligroso; en la democracia se disputa con las armas del diálogo, nunca con de las de la violencia. Por ese camino sólo se va al abismo.

Hago mías las palabras de López Miras, que en un tuit manifiesta tajantemente que todos debemos rechazar cualquier tipo de violencia. Además, el presidente aboga por el diálogo y el consenso. Lo mismo humildemente pido desde esta tribuna virtual: diálogo, consenso y sentido común… Y, por si fuera poco, la paz y la palabra.