Un día más tenemos la agenda repleta de asuntos muy relevantes, lo que no ha de ser óbice para que encontremos tiempo para la reflexión y el análisis. Y también para la entrevista en profundidad. Así, hoy en Capital Humano contamos con la presencia del director general del Grupo HEFAME, Javier López

 

 

En horas tan inciertas como las que están sonando desde hace quince meses, les acercamos el modelo de éxito que ha protagonizado en las últimas décadas el GRUPO HEFAME. Al mismo tiempo, su director nos relata los esfuerzos denodados de la Cooperativa murciana, codo con codo, al unísono con todas y cada una de nuestras farmacias, para hacer frente a los embates de la pandemia; y hace hincapié en el papel decisivo que Hefame está desempeñando actualmente en el proceso de vacunación.

 

 Hefame es una sociedad cooperativa de distribución de especialidades farmacéuticas y artículos de parafarmacia, fundada en la década de los 50. Es la tercera empresa de distribución farmacéutica del país. Cuenta con más de 1.000 empleados y da servicio a más de 6.000 farmacias, con cerca de 48.000 pedidos y 10.000 entregas diarias.

 El grupo HEFAME se ha convertido en la primera empresa murciana en cuanto a volumen de facturación, con 1.411 millones de euros en 2020, con una cuota del 11,03% sobre el total del mercado de distribución farmacéutica en España. Y es, asimismo, un referente para las cooperativas de todo el país.

 Casi la mitad de sus empleados trabajan en el almacén central en Santomera, donde gestiona 10,2 millones de unidades diarias de productos en ‘stock’. Este centro, de unos 30 mil metros cuadrados, es el depósito de medicamentos mayor de Europa. Y a finales de año, inaugurarán un segundo gran centro logístico en Riba Roja del Turia (Valencia).

 Con el director general de Hefame, Javier López, analizamos las vicisitudes de estos últimos 15 meses de pandemia, y nos fijamos especialmente en sus previsiones de cara al futuro; un porvenir que se presenta esperanzador para esta infatigable cooperativa murciana, que tiene muy presente su vocación social en todo lo que proyecta. De momento, por derecho propio, ya están en el pódium del sector de la distribución farmacéutica.

 

  Pero antes, de conversar con el director general de Hefame, entramos de lleno en los ecos de la noticia de la semana, que sigue en el agua… y en el aire, donde resuenan las protestas de nuestros regantes en Madrid.

 Para diseccionar, entre otros, el asunto crucial del Trasvase Tajo-Segura, hoy nos acompañan:

Fernando Abadperiodista y comentarista político

Enrique Nieto, pintor, articulista y comentarista político 


José Luis Leante, exdirector de Cáritas

Josefina Lozano, empresaria y presidenta de la asociación 'Colabora Mujer'

Antonio Alvarez, experto en comunicación publicitaria y articulista

A MICRÓFONO CERRADO

 “LA MINISTRA DEL ‘MIEDO’ AMBIENTE”

 Este lunes 24 podría haber sido el día D, tendría que haberlo sido. Nuestros regantes y sus tractores deberían haber tomado libremente las calles de Madrid en la gran manifestación en defensa del trasvase Tajo-Segura. Realmente ésa tendría que haber sido la noticia; y así habría sido, de no haber mediado tantas trabas, tantas que la manifestación sufrió tamaños impedimentos, que la llevaron al límite; el ínclito delegado de Gobierno en la comunidad madrileña, a sabiendas, puso en serios apuros a una protesta estentórea que reunía a regantes de nuestro Levante, convocados por el Círculo del Agua.

 Los momentos de mayor tensión se vivieron cuando la Delegación del Gobierno impidió, en un primer momento, la salida de vehículos por incumplir las condiciones de la convocatoria. El sindicato de regantes había solicitado autorización para una protesta con la participación de mil turismos, un tractor, una cosechadora y ocho camiones frigoríficos, pero se habían dado cita más de 200 camiones, autobuses y tractores, amén de más de dos mil coches. Finalmente, se llegaría a un pacto in extremis para que participaran una decena de camiones. En total, emprenderían la marcha, tras mil y una negociaciones, los camiones de la discordia, junto a otros diez tractores, dos mil coches particulares y una treintena de autobuses.

 Pero lo de menos es el número de vehículos que, al final, pudieron hacer rugir sus motores o sus cláxones en el asfixiante asfalto madrileño; lo trascendente es el clamor de los regantes murcianos, alicantinos y almerienses, que se unieron en único grito en pos de justicia para una infraestructura que tanta riqueza ha creado en los últimos 42 años en nuestro Sureste y, por extensión, en toda España. No se olvide, ni por un instante, que esta infraestructura inyecta más tres mil millones de euros a la economía española y genera más de cien mil puestos de trabajo directo, y otros tantos indirectos. 

 Con estos datos en la mano, poner en riesgo su viabilidad sólo cabe en mentes muy estrechas. De facto, en nuestro Levante existe un consenso cuasi universal en defensa del trasvase. Otra cosa muy distinta es lo que ocurre en las altas esferas políticas, donde anida una ministra de medio ambiente o de transición ecológica (como se dice ahora), que se ha transformado en la misteriosa ministra del ‘miedo ambiente’, por el temor que está infundiendo a borbotones entre nuestro sector agrario, que ni la entiende ni la comprende. Una actitud la de doña Teresa que parece derivada de un odio extraño hacia nuestros regadíos, que ni ella misma se explica. Las reformas de las reglas de explotación del trasvase y el aumento del caudal ecológico, que ella defiende con tanto ardor, podrían dar al traste definitivamente con tantos años de esfuerzo, con tantos años de prosperidad y de éxito.

 Porque la economía al trasvase debida ha supuesto un éxito sin parangón, y ha marcado un antes y un después para la Región de Murcia y el Levante español. Mas si se siguiera por esos derroteros, estaría en riesgo la propia subsistencia económica del Sureste. Sin el trasvase, el futuro se torna pasado en nuestro Levante. Sólo hay que recordar el erial levantino de hace medio siglo…

 ¿Queremos volver a él? Sra. Ministra escuche el rugir de nuestro campo y, de paso, consulte con su señor Ministro de Agricultura y sus correligionarios murcianos, alicantinos y almerienses. Seguro que aún estamos a tiempo de rectificar. Y ya se sabe que rectificar es… de humanos, de fieramente humanos.